Libros publicados

Poesía

Inventar el hueso (Pre-textos, 2019, XXXIII Premio Unicaja de Poesía) es una expedición a las ruinas de la Modernidad occidental, una indagación en la herida de todo lo que hace siglos se está desmoronando: la fábula del sujeto, su razón, su lenguaje, el concepto de poesía que sobre él se levantó. Inventar el hueso es un trayecto por las personas del verbo, un viaje que comienza en ese yo-disfraz, mentira, celda, y desde esa ficción asfixiante extiende los brazos para tocar a las otras, para dialogar con el tú que nos habita siempre, para tratar de armar un nosotras hermoso y necesario y para desenmascarar al ellos que con su grito sucio nos aplasta. Este libro se pregunta si es posible un lenguaje distinto a la palabra roída que nos legaron, un lenguaje que no sea cepo, trampa, red donde la realidad se inmoviliza, instrumento oxidado que mata cada vez aquello a lo que intenta aproximarse.

Bajo la luz, el cepo (Hiperión, 2018, XXII Premio Internacional de Poesía Antonio Machado en Baeza) cuenta cuatro historias que sucedieron en la segunda mitad del siglo XIX, cuando se vio con claridad que bajo toda la luz de la Ilustración, de la Modernidad occidental, se escondía un gran cepo. La primera parte, “La expedición perdida de Franklin”, habla de cómo quisimos llegar demasiado lejos a costa de los otros, de la cultura caníbal de la que provenimos, de cómo descubrir y destruir fueron lo mismo. La segunda parte, “Por la ruta de Siskiyou”, describe cómo quienes marcharon para buscar el brillo bajo el barro, con la esperanza del oro que esperaba a puñados en los ríos, acabaron topándose con el hambre y la muerte, y ese fue todo el sueño de progreso y riqueza que alcanzaron. La tercera parte, “Las histéricas de La Salpêtrière”, narra la patologización de lo femenino, cómo la ciencia moderna dejó de llamarnos brujas para llamarnos enfermas y cambió las hogueras por duchas pélvicas y palos entre los dientes antes de cada nueva descarga. Cómo nos volvimos locas allí dentro. Cómo nos “curaron” enfermándonos. La última parte, “La leprosería de la isla de Molokai”, habla de manos que se doblan sobre sí y caras pedregosas, de compartir el dolor, de habitar un lugar al que se arroja a los enfermos, donde se arrincona lo que no quiere verse ni tocarse. 

Los sonidos del barro (Aguaclara, 2016, XXI Premi Tardor de Poesía) tiene como hilo conductor el universo de los sonidos y su reverso. A partir de ese leitmotiv, desarrolla una reflexión sobre la dialéctica amo/esclavo. A pesar de la clara derrota de sus personajes bajo la maquinaria omnímoda del poder, estos siguen intentando ejercer algún tipo de resistencia, por pequeña que sea. Situarse en el No, en el eclipse, en los reversos supone intentar, no ya no ser engullido por las bestias, sino no morir sin amagar una huida. En la primera parte, “Onomatopeyas”, se conciben estas como entre-lugares, espacios intermedios entre el sonido y la palabra, que tratan de devolver el lenguaje a sus orígenes. En la segunda parte, “La música en las celdas”, la dialéctica prisioneros/guardias se despliega en todo su horror. En “El ruido de las bestias” el poder es ya algo inhumano, una bestia que sigue nuestro rastro, que incluso vive dentro de nosotros. La cuarta parte, “Sonidos de los otros”, recrea los universos de escritores como Virginia Woolf, Marguerite Duras o Robert Walser. En Del barro más allá de los sonidos se explora el silencio como espacio de resistencia.

La vida en los ramajes (Devenir, 2013, Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández) es un libro recorrido por un yo poético con una clara conciencia feminista. Mujer-fortaleza, corporeidad resistente que trata de conquistar los espacios que le fueron vetados a su género y de convertirse en sujeto activo y deseante, político y poético, clara antagonista de las imágenes de mujer construidas por la literatura patriarcal, la voz poética que domina este poemario planea una “mínima resistencia”, agita el lenguaje procurando la destrucción de sus viejas cadenas. Para ello, relee la tradición, configura su propio canon literario, se mira en el espejo de las luchas de los antiguos esclavos negros en Estados Unidos y nos presenta a una galería de mujeres, reales e inventadas, que la historia arrinconó en sus márgenes por considerar inapropiadas o peligrosas.

Ensayo

La Modernidad y la Posmodernidad se han pensado casi siempre en términos antagónicos y el debate en torno a ambas se ha saldado con posiciones de defensa o rechazo que casi nunca han indagado en las posibilidades transformadoras que los espacios intermedios ofrecían. Entre-lugares de la Modernidad (Siglo XXI, 2017) aborda esa dialéctica Modernidad-Posmodernidad a la luz de un aspecto casi siempre convenientemente olvidado o despreciado: el capitalismo, entendido como el continuum histórico determinante, como el sustrato que los dos paradigmas epistémicos comparten y que funciona como hilo conductor entre ambos. Así, lleva a cabo una crítica, desde una óptica marxista, de aquellos aspectos de la Modernidad y la Posmodernidad cuya complicidad con el statu quo del poder es más que evidente y, a la vez, intenta rescatar los elementos más transformadores y subversivos que se gestaron en los márgenes de ambas discursividades, con el objeto de encontrar Terceros Espacios, entre-lugares alternativos desde los que aún sea posible existir y resistir de otra manera, combatiendo la terrible lógica neoliberal que nos asfixia.

Narrativa

Un visitante salido de la nada (Dauro, 2016) es un libro coral en el que se mueven una serie de personajes extravagantes y divertidos, con una hermosa lección de fondo sobre la amistad y sobre el poder de la literatura para crear e imaginar mundos mejores. Isla Perdida, un lugar insólito y aislado al que jamás ha llegado ningún extranjero, amanece un buen día con la noticia de la aparición de un visitante inesperado. Con la llegada de Enrique, el extraño hombrecillo del bigote, cambian por completo las vidas de los habitantes de Isla Perdida. El tímido lobo de mar Herbert, Ludson y su Posada de Nadie, la doctora Ferguson y sus discos de ópera, el gordo Fred y sus tartas de cereza, el huraño Julio y la Biblioteca Azul, los cuadros del maestro Borges y el programa de radio de la señora Robertson…, todo en la vida de los personajes que pueblan Isla Perdida se pone patas arriba con la llegada de Enrique. Cuál es el misterio que esconde el hombrecillo del bigote sólo lo sabremos recorriendo las páginas de este libro ilustrado hasta desvelar su bella sorpresa final. Una oda a la amistad, a la imaginación, a la esperanza y a la magia de la literatura.

Ediciones críticas

Esta antología de textos (Diputación de Granada, 2018), precedida de un estudio crítico de 70 páginas, reúne una muestra significativa de la obra poética de Juan de Loxa y trata de reparar lo que considera una ausencia injusta en el canon poético contemporáneo del que el poeta granadino fue uno de los autores más transgresores y originales de su generación. Juan de Loxa se quedó casi siempre (deliberadamente o no) fuera del espacio de representación que otros ocupaban. Este libro es un homenaje y, a la vez, un intento de convertir esa ausencia de Juan en presencia y de hacer, así, un poco de justicia. Una justicia pequeña y blanda, de techo bajo el que dormir y pan sobre la mesa. Una justicia humilde, irrenunciable.

Esta antología reúne a nueve poetas andaluces (Javier Egea, Juan de Loxa, Ángeles Mora, Aurora Luque, Juan Cobos Wilkins, José Ramón Ripoll, Manuel Urbano, José Infante y Rafael Juárez) y trata de dilucidar, en un extenso estudio crítico previo, si existen en la poesía contemporánea unos rasgos compartidos, más allá de las distintas corrientes y filias estéticas: un sustrato común que responda al Zeitgeist que nos ha tocado habitar. Enmarcadas en la crisis de la Modernidad, las nueve poéticas que aquí se recogen trasladan al texto algunas de las preocupaciones filosóficas y teóricas que asedian nuestro tiempo: la conciencia de una humanidad herida y del fracaso de las utopías modernas, la muerte del sujeto, la desconfianza en el lenguaje, la reescritura de la tradición, la ironía como elemento desacralizador, la transgresión formal, el desencanto, etc.